Aunque parezca mas complicado de lo que en realidad es, la crisis (y lo que va detrás de la crisis) tiene fácil solución. Imaginemos que las cosas tienen un valor -real y no ficticio-. Pongamos que el dinero -en algún momento- tenía la función de representar el valor, y que en si mismo carece de valor alguno (un papel caro ,útil para encender lumbre y poco mas). Hasta aquí todo fácil. Imaginemos también que decidimos adorar absurdamente el valor irreal del dinero, considerando su presencia imprescindible y su ausencia una gran desgracia. Tanto tienes, tanto vales. También es fácil de imaginar. Imaginemos que -oh pobres ilusos de nosotros- que el dinero puede garantizar el pan de mañana. Y que, no importa de dónde venga, con Él podemos comprar lo que queramos. Eso sí, dejando los papelitos a cambio. Bueno, mientras tengamos Fe en el dinero -y podamos intercambiarlo por valor en su sentido estricto- todo va bien.
¿Qué sucede realmente dada esta situación?. Bueno, hemos encontrado una manera fácil de poder obtener valor a cambio de papel. ¿Y que sucede cuando el valor real de nuestro trabajo -con independencia del reconocimiento "económico"- equivale prácticamente a cero, si no incluso puede ser un valor "negativo"?...tomamos del pastel, pero ponemos nada a cambio. Solo papel. Sí, es cierto: A la persona no ilustrada en el arte del movimiento del capital y la macroeconomía, el hecho de hacer un gran agujero, mover la tierra y volver tapar el agujero no aporta necesariamente mucho valor -aunque si desde luego trabajo-. Pero no nos equivoquemos. Sí aporta dinero -especialmente al que no realiza el trabajo-, y esto "va a misa".
Quizás no sepa explicarme de manera que sea tan fácil como pensaba al comenzar este texto. Es muy probable que en el futuro cercano el valor real de las cosas se convierta en la moneda de cambio -mucho mas útil que el dinero en la actualidad-. Mantendremos nuestras moneditas y nuestros depósitos de valor ficticios, no lo dudo, pero lejos de ser el objeto en sí de nuestro trabajo volverán a ser un mero instrumento de cambio. Quizás prefiramos llevarnos el saco de papas en vez de ese papel. Digamos que de esta manera nadie podrá desequilibrar la balanza.
Porque lo que sucede -en parcas palabras- es que no se puede quitar sin poner. Es así de sencillo. Hemos venerado a quellos que sustraen valor real de la sociedad para cambiarlo por dinero. Nuestros gurus vuelan en jet privado... ¿durante cuánto tiempo mas?. Ahora dicen que esto ya no funciona mas. Ningún problema. Centrémonos en lo importante (garantizar la alimentación de nuestra gente, la independencia (energética,...) y la libertad.
Digamos que cuando la influencia de los constructos sociales del siglo pasado -gobierno y corporaciones- cese (si no pagan nadie irá a trabajar) deberemos -como siempre ha sido por otro lado- encontrar nuestro presente y caminar hacia nuestro futuro. El "equilibrio de la balanza" será -a todas luces- nuestro mejor aliado. Cuando pones, siempre vuelve por donde nunca sospechaste. Créanme señores: Trabajo no falta.
Gracias Carmelo por tu visión tan especial de esta maravillosa teoría económica que el mundo tanto necesita.
¿Qué sucede realmente dada esta situación?. Bueno, hemos encontrado una manera fácil de poder obtener valor a cambio de papel. ¿Y que sucede cuando el valor real de nuestro trabajo -con independencia del reconocimiento "económico"- equivale prácticamente a cero, si no incluso puede ser un valor "negativo"?...tomamos del pastel, pero ponemos nada a cambio. Solo papel. Sí, es cierto: A la persona no ilustrada en el arte del movimiento del capital y la macroeconomía, el hecho de hacer un gran agujero, mover la tierra y volver tapar el agujero no aporta necesariamente mucho valor -aunque si desde luego trabajo-. Pero no nos equivoquemos. Sí aporta dinero -especialmente al que no realiza el trabajo-, y esto "va a misa".
Quizás no sepa explicarme de manera que sea tan fácil como pensaba al comenzar este texto. Es muy probable que en el futuro cercano el valor real de las cosas se convierta en la moneda de cambio -mucho mas útil que el dinero en la actualidad-. Mantendremos nuestras moneditas y nuestros depósitos de valor ficticios, no lo dudo, pero lejos de ser el objeto en sí de nuestro trabajo volverán a ser un mero instrumento de cambio. Quizás prefiramos llevarnos el saco de papas en vez de ese papel. Digamos que de esta manera nadie podrá desequilibrar la balanza.
Porque lo que sucede -en parcas palabras- es que no se puede quitar sin poner. Es así de sencillo. Hemos venerado a quellos que sustraen valor real de la sociedad para cambiarlo por dinero. Nuestros gurus vuelan en jet privado... ¿durante cuánto tiempo mas?. Ahora dicen que esto ya no funciona mas. Ningún problema. Centrémonos en lo importante (garantizar la alimentación de nuestra gente, la independencia (energética,...) y la libertad.
Digamos que cuando la influencia de los constructos sociales del siglo pasado -gobierno y corporaciones- cese (si no pagan nadie irá a trabajar) deberemos -como siempre ha sido por otro lado- encontrar nuestro presente y caminar hacia nuestro futuro. El "equilibrio de la balanza" será -a todas luces- nuestro mejor aliado. Cuando pones, siempre vuelve por donde nunca sospechaste. Créanme señores: Trabajo no falta.
Gracias Carmelo por tu visión tan especial de esta maravillosa teoría económica que el mundo tanto necesita.
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